Teatro Contemporáneo
Principios del Drama Holista
Carlos Robles Cruz
El Drama Holista, es una alternativa al quehacer dramático. Sus características esenciales se basan en la idea de que el ser humano es un ser total que percibe y se expresa en el mundo con la totalidad de su ser. Esta propuesta rescata elementos de diversos estudios en los que la unión natural de lo físico-corporal, lo cognitivo, lo emocional y lo espiritual-trascendente, se conforman en el ser humano para darle vida. De esta idea se desprenden una serie de elementos conceptuales, artísticos y de realización del efecto estético-escénico.

La integración de los elementos conformadores del Drama Holista, se da en el proceso y no solamente en el resultado, como es común en el teatro tradicional; es decir, rebasa la característica de un ensamble técnico; no es suma de partes, sino relación sinérgica. Dicho de otra manera, tanto la iluminación como la música, la escenografía y todos los elementos que conforman el drama se unen en un “todo” por medio del proceso creador. De esta forma, la creación de personajes y su incorporación, se dan en el transcurso de la puesta en escena, contribuyendo con los atributos físico-corporales, cognitivos, emocionales y espirituales-trascendentes del personaje, vinculados al drama.

La propuesta estético-escénica del Drama Holista no constituye un estilo de actuación, sino más bien una modalidad expresiva en términos de su particular forma de elaboración, proceso y resultado. Dicho proceso tiene la intención de generar la unión de los elementos, en virtud de su propia necesidad vital de estadía en el drama. Esta postura, provoca el sincretismo natural de los mismos y permite la creación desde la esencia misma del drama, logrando así, una realidad que comparte el fondo en el que se encuentra, puesto que en él se descubre y se justifica existencialmente. Es decir, no se basa solamente en un "texto escrito" en el sentido literario del término, puesto que el proceso creador descubre las palabras de lo personajes como una parte vital de su expresión verbal.

El supuesto de que el Ser Humano es un ser total, un Ser Holista, nos lleva a la idea de que es un Ser que percibe al mundo y se expresa en él, con la totalidad de su ser, aunque no sea consciente de ello. No somos una suma de nuestras partes, somos seres completos que vivimos como sistema unido, de igual forma que el universo. Somos un sistema sinérgico compuesto por atributos físico-corporales, cognitivos, emocionales y espirituales-trascendentes; en el que todos los elementos que nos dan vida interaccionan y se nutren de sí mismos y del exterior, configurando en este mundo -y bajo ciertas leyes naturales-, una realidad. No tengo un corazón, soy corazón. No tengo unos pulmones, soy pulmones también. No tengo unas piernas o unos brazos, soy brazos y piernas; no tengo pensamientos, soy mis pensamientos; no tengo recuerdos, soy mis recuerdos; soy un Ser total y cada instante que transcurre lo vivo en forma integral. Soy mis miedos, mis fracasos, mis deseos, mis logros, mis mentiras, mis aciertos... Soy.

Este planteamiento no se resguarda tan sólo en la teoría, más bien, exige la vivencia. La invitación, es en la vía de la toma de consciencia de nuestra conformación físico-corporal, emocional, cognitiva y emocional-trascendente. Se trata de sentirse a uno mismo; de experienciar las sensaciones, que como organismo, nos competen por ser materia viva; me refiero pues, a vivenciarse y percibirse como seres no únicamente racionales, sino también holistas, plenos. Se trata, entonces, de partir con una actitud de "encuentro" consigo mismo. Cuando digo soy corazón o soy epidermis, no lo digo en un sentido metafórico, sino estrictamente literal. No hablo de una teoría filosófica, sino de una filosofía de vida.

El Arte Dramático, con su calidad de evento vivo, obedece al mismo principio. No es la suma de sus partes; y esto produce que la iluminación, la escenografía, lo mismo que la música o la utilería, sean elementos cobijados bajo una misma totalidad orgánica. El trabajo del actor se coloca en este sentido sobre un sistema de acciones y sucesos que no son necesariamente dictaminados por la obra escrita. Comprender ésto, en términos de lo que he comentado en párrafos anteriores, nos lleva al compromiso de sabernos seres totales para lograr esa totalidad en la escena y en un ámbito determinado.

Partiendo de la misma idea, debemos reconocer esta calidad de ser total en el público y proponerle, desde esta óptica, un hecho escénico unido a dicha totalidad, es decir, un Drama Holista.
Derechos reservados, fragmento del libro: “Drama Holista: arte del movimiento en el tiempo y el espacio” de Carlos Robles Cruz, editorial ESCENOLOGÍA, A. C., 2006©
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