Arte Náhuatl.
No obstante la enorme destrucción que hicieron los conquistadores españoles en su afán de desaparecer todo vestigio de las culturas en el México antiguo, se han podido rescatar, con el paso del tiempo, muchas obras de gran valor histórico, arqueológico y artístico. De tal manera, que en la actualidad podemos contemplar estas obras en algunos de los museos de México y de otras partes del mundo, así como en las diversa zonas arqueológicas del país.
El arte náhuatl tiene su origen en las culturas anteriores que habitaron la zona llamada Mesoamérica, alrededor de dos mil años antes de nuestra era. Por medio de estas obras se puede constatar la relación estrecha entre cosmos, naturaleza y ser humano; unión metafísica que se desenvuelve en una religión mágica y altamente sofisticada. Como muestra de la gran capacidad artística de estas culturas, anotaremos una pequeñísima relación de "obras" realizadas en diferentes regiones y períodos.
Como ejemplos de la gran arquitectura mesoamericana se pueden citar: la pirámide del Sol y la pirámide de la Luna en Teotíhuacan, el templo mayor de la ciudad de Tenochtitlan, la pirámide de Cholula, la pirámide y construcciones de El Tajin, etc.
En lo que respecta a escultura en piedra, existen muchas obras de las que solamente mencionaremos: la piedra del Sol, la Coatlicue, la Coyolxauhqui, los guerreros Toltecas, etc.
Otras bellas obras de arte náhuatl son las realizadas en madera, mosaico y turquesa. Mencionaremos solamente algunas de la gran variedad existente: teponaztli con grabados, deidad sentada, serpiente pectoral de mosaico y turquesa, máscaras de cedro con turquesa, cabeza de coyote, etc.
Otro material usado en el México antiguo eran las plumas preciosas. Algunos ejemplos son: escudo con figura de coyote realizado en plumas y oro, penacho hecho con plumas de quetzal, piedras preciosas y oro, etc.
Existen también dentro del arte náhuatl una gran variedad de trabajos en terracota, cerámica y barro como: figura de hombre vestido con piel de plumas (terracota), modelo de templo (terracota), trípode con águila al centro (cerámica), pipa en forma de pájaro (cerámica), olla con la efigie de la Chalchiuhtlicue (cerámica), hombre con peyote (barro), bailarina de dos cabezas (barro), etc.
Son tantas las fuentes y tan diversas, que el estudio de la cultura náhuatl demanda de una correlación dinámica entre textos, piezas artísticas, obras arquitectónicas, murales, códices, etc., para generar nuevas relaciones entre estas obras. Es decir, es necesario abrir un espacio en el que la obra pueda expresarse libremente como ente autónomo, capaz de mostrar sus atributos. De estas prácticas discursivas se podrán crearan nuevas interrelaciones, las cuales darán paso a un discurso histórico renovado. Al mismo tiempo, se podrá romper con la estaticidad histórica, la cual se genera al asignar valores esquemáticos y categorizantes a la obra. Estos valores que transforman el monumento en documento,en ocasiones cierran las posibilidades a nuevas expresiones de la obra.
Se trata pues, de la creación de un discurso emanado del espacio abierto de la interacción de las obras, al permitirles expresarse como entidades valoradas en sí mismas.
Texto del libro: "Drama Holista: arte del movimiento en el tiempo y el espacio"
Carlos Robles Cruz, copyright 2006




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15.09.07 @ 23:52